Desde hace años, este blog duerme el sueño de los justos.
Ahora Steffy, demostrando una confianza en mi fuerza de voluntad totalmente infundada, ha logrado convencerme de que, al menos, lo vuelva a intentar. La obedezco y aquí estoy dispuesto a ello.
Aunque la actualidad me ofrece temas para llenar una papelera, el gran problema radica en que no tengo ganas de escribir. Y eso es grave, por que, o bien soy algo gandul, o peor todavía, me tiene sin cuidado el mundo y cuanto me rodea, lo cual, juro, no es cierto.
De momento ahí queda eso.
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